NAVE INSIGNIA: Banco Santander

Banco Santander desembarcó en el Sur porteño de la mano del estudio Urgell Penedo Urgell. Además, cambió su imagen corporativa y reformuló el diseño de sus sucursales.

LA EXPRESIÓN DE UNA ETERNA CONTEMPORANEIDAD

La sede corporativa refleja la solidez de la marca, su preocupación por el entorno y el medioambiente y su visión de futuro.

Para el diseño del edificio más icónico del Banco Santander en territorio argentino, la entidad recurrió al estudio Urgell Penedo Urgell Arquitectos, responsable también de ejecutar un plan de expansión que comprende la creación de sucursales y la remodelación de otras tantas. 

La nave insignia de la institución comenzó a trazarse a partir de la búsqueda de un gesto de integración con el edificio vecino sobre la calle Azopardo, protegido por el Área de Preservación Histórica. Así surgió la idea de escalonar la fachada y retirarla hacia atrás, de modo de darle importancia y no competir con este edificio de baja altura.

Banco Santander, ARQ Clarín, Página 16

La institución presentó al estudio un programa de características originales. Para cumplir con él, se pensó en un edificio que se organiza en tres volúmenes articulados por dos núcleos. Éstos ofician de conectores y/o controles de acceso, permitiendo múltiples configuraciones y la posibilidad de integrar o separar la totalidad de sus partes.

Con la mira puesta en lograr un buen ratio de superficie útil respecto de la edificable se realizaron pequeñas operaciones de sustracción al volumen resultante. El objetivo último: generar una estructura que medie entre la racionalización constructiva, la riqueza y diversidad de espacios de uso y la carga simbólica que corresponde a una entidad como el Banco Santander.

En términos urbanos se propuso un proyecto que plantea la utilización de la norma del distrito de Arquitectura Especial AE14, aplicada en la avenida Paseo Colón, con 38 metros de altura sobre la línea oficial, para atribuirla a la Avenida Garay, consiguiendo así una continuidad de alturas y formas que mejora la estética urbana del sector.

En la fachada de esta vía, a través de la progresión volumétrica se hace evidente el sistema de armado general, a la vez que se rompe la monotonía de 80 metros de largo y se ensancha una vereda relativamente estrecha. Sobre ésta, los patios verticales o espacios separadores -que ofician de miradores hacia el parque Lezama y hacia el río- se expanden y convierten en lugares para el relax del personal y como comunicación visual de las diferentes plantas.

Las azoteas se pensaron como una combinación de cubiertas verdes y de materiales reflectivos, a los fines de encuadrarse dentro de las normativas vigentes del GCBA y de los parámetros LEED.

El concepto constructivo de la envolvente despliega una estrategia bioclimática que incorpora criterios de sostenibilidad específicos que intervienen en el comportamiento térmico y energético del edificio. En las fachadas de Paseo Colón y Azopardo se dispuso una doble piel, que consiste en un cerramiento con sistema de doble vidrio bajo emisivo con cámara, al que, a 60 cm de distancia, se le suma un parasol de cristal impreso con diferentes gradaciones de transparencia que controla la radiación directa tanto del Este como del Oeste. Esta doble piel funciona como una capa de aislante acústica y térmica  que implica una mejora de las prestaciones referentes al ahorro energético y la optimización de las condiciones de confort cerca de la fachada en el interior del edificio.

Hacia el Sur el edificio posee una baja incidencia solar directa, solo las primeras y últimas horas de luz afectan diagonalmente a la fachada. Por ello, la estructura saliente en vertical protege dicha incidencia, a la vez que, al estar incorporada en el plano de fachada, reduce en un 25% la superficie acristalada y por ende las pérdidas y ganancias térmicas.

Hacia el Norte y sobre la fachada del patio del volumen central, una trama de planchuelas finas de acero preservan al edificio de los rayos verticales, y sirven a su vez de pasarelas de mantenimiento y limpieza.

El edificio conjuga en sus cuatro fachadas las condiciones estructurales perimetrales con las necesidades de protección solar y aislamiento térmico. Sobre los lados Este y Oeste la doble piel manifiesta su natural ligereza de pantalla suspendida mientras que sobre el lado Sur la fachada estructural enseña su robustez a través de potentes costillas, partes de un sistema racional que oficia de fondo y soporte para que los espacios de triples y dobles alturas dibujen sus siluetas singularizando la neutralidad de la fachada. No existe una voluntad estética aislada del entendimiento de los espacios planteados. Con armonía, éstos se reparten en un juego de asimetrías, aunque repitiendo algunos patrones tipológicos.

El estudio considera que “rescató el vínculo entre forma y función en su justa medida”, distinguiendo y evidenciando núcleos, escaleras, o espacios de uso singular, así como también “la actitud austera en la que todo debe ser la expresión de lo estrictamente necesario”. Esto hace que el edificio no caiga en banalidades que aceleren la obsolescencia de su imagen. “También creemos que la arquitectura está bien caracterizada cuando nace y crece desde los condicionantes del lugar y esta es una de las premisas que se han seguido estudiando la implantación, las vistas hacia y desde el edificio”.

En el intento de “hacer más con menos”, se proyectó un edificio sustentable que mejora las condiciones del lugar de trabajo, confort y productividad de los empleados mediante espacios pensados para tal fin como salón de usos múltiples, gimnasio, bicicletero, centro médico, auditorio, centro de exposiciones, salas de reuniones, centro de formación y terrazas verdes. Estos sectores fueron diseñados en función al programa Distrito de las Artes patrocinado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el cual comprende el área donde se ubica el edificio. Es por esto que el proyecto abarca una serie de eventos que contribuyen a fomentar las artes en todas sus expresiones, también a través de áreas específicas como la Fundación Banco Santander Río, el Patio de las Artes y terrazas de esculturas.

En la planta Baja se accede a estas áreas desde la plaza, producto del ensanche de la Avenida Paseo Colón. Este ingreso facilita el movimiento de visitantes tanto el fin de semana como durante la semana, independientemente de la población estable del edificio.

Una vez dentro del centro de exposiciones de doble altura se goza de una situación privilegiada, ya que, desde allí, es posible vincularse con la totalidad del edificio y sus funciones programáticas. El Patio de las Artes, no sólo ilumina este sector de exhibiciones, sino que mantiene al visitante en contacto con el exterior, a la vez que permite su utilización como espacio exterior de intervenciones artísticas.

El auditorio cuenta con 300 butacas ubicadas en plano horizontal para favorecer el uso flexible del espacio. Dispone, además, de salas de apoyo (traducción – sonido) sanitarios, sala de conferencista, guardarropas y otros servicios.

A ambos lados del acceso por Av. Garay, los vacíos que dan identidad a la fachada contienen unas escaleras metálicas livianas que conectan con las primeras plantas.

En el primer piso, y vinculado a través de una escalera helicoidal ubicada en el hall principal, se accede al Work Café que hace las veces de recepción de las Salas de Reuniones y Centro de Formación. Este nivel, además, se encuentra vinculado con la cubierta verde del auditorio por medio de un puente sobre el foyer.

A medida que se asciende, se descubren los niveles de oficinas conectados por 2 baterías de 6 ascensores cada una, desde el piso 2 hasta el 9, de plantas completas. Los “tajos” o vacíos, volcados a la fachada de Av. Garay, son espacios de relax y estar que se vinculan visualmente en forma más directa con el exterior, a la vez que oxigenan las plantas y las vuelven más heterogéneas entre sí.

El nivel 10 presenta la particularidad de estar recorrido en todo su frente por una expansión producto del retiro por normativa.

El nivel 11 incluye un SUM que oficia de comedor para más de 350 cubiertos, con vistas panorámicas al Parque Lezama, Puerto Madero y el Río de la Plata.

Además, el edificio cuenta con 4 subsuelos, el primero de ellos con programa complementario de la planta baja como la Sucursal Bancaria más talleres, depósitos, etcétera. La parte central de la planta se encuentra disponible para el área de carga y descarga de insumos de oficinas, sectores de prueba para equipamiento de sucursales bancarias y provisiones del comedor, con un montacargas exclusivo para la cocina del piso 11. La rampa por la que acceden los vehículos de porte medio que trasladan dichas cargas es compartida con los autos de invitados y las bicicletas, que una vez controlados en la planta baja tienen sus circuitos claramente delimitados bajo nivel.

Las rampas de acceso y egreso a los niveles de estacionamiento de autos de la población permanente del edificio están trazadas sobre el eje longitudinal de la planta. Las cocheras totalizan una cantidad de 318 plazas, de las cuales 16 son de vehículos compartidos y 22 de autos eficientes.

eso a los niveles de estacionamiento de autos de la población permanente del edificio están trazadas sobre el eje longitudinal de la planta. Las cocheras totalizan una cantidad de 318 plazas, de las cuales 16 son de vehículos compartidos y 22 de autos eficientes.

En el cuarto subsuelo se encuentran los tanques de reserva e incendio, y cuarto de bombas. En el tercer subsuelo, la sala de máquinas de instalación termomecánica en doble altura y, en el primer subsuelo, la sala de tableros generales, grupos electrógenos y cámara de la Compañía Eléctrica.

Todos los subsuelos comprenden salas de inyección y extracción de aire. En los niveles de oficinas se localizan 3 salas de equipos de aire acondicionado y 3 salas técnicas (o racks). Esto permite la flexibilización de la planta en estos sectores , pudiendo mantener independencia del control climático y de datos

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Editorial ARQ Clarín, por Berto González Montaner - Editor General
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Diario: ARQ Clarín
Fecha de publicación:  15 de Octubre de 2019.

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