Estudio AFS Arquitectos: Hospitales de Última Generación

Más áreas ambulatorias y de tratamiento, menos de internación. Los nuevos conceptos en arquitectura hospitalaria y las obras más significativas del Estudio Alvarado Font Sartorio.

Cómo combinar calidad espacial y funcionalidad

ENTREVISTA ESTUDIO AFS ARQUITECTOS.

Desde hace cuatro décadas, el equipo encabezado por Liliana Font, Manuel Alvarado, Alfredo Sartorio, Javier Sartorio y Marcelo Fattorini desarrolla proyectos de arquitectura para la salud. Desde su experiencia, analizan la evolución y las tendencias actuales de la infraestructura hospitalaria.

Por Paula Baldo, ARQ Clarín

Nota AFS Arquitectos, ARQ Clarín, Sole Comunicaciones, Tapa

El Estudio AFS Arquitectos se ha especializado en el diseño de infraestructura para la salud y ha desarrollado proyectos en el ámbito público y en el sector privado (últimamente con énfasis en este último) por más de cuatro décadas. Actualmente, lideran el equipo Liliana Font, Alfredo Sartorio, Javier Sartorio y Marcelo Fattorini como socios del estudio; y Eduardo Bini y Federico Fioressi como asociados.

En estos años han tenido la oportunidad de refuncionalizar o diseñar desde cero gran parte de los centros de salud de nuestro país. El Sanatorio Finochietto marca un hito en ese camino al ser reconocido como “Hospital Verde” por la red de global Green and Healthy Hospitals y por haber obtenido el Premio Nacional de Arquitectura y Diseño Urbano Sustentable otorgado por la SCA, en 2015.

“Hace 40 años, la arquitectura para la salud no existía como especialización. Se creía que no debía haber especialistas porque la arquitectura es una sola, es buena o mala, y depende del estudio de la función. Sin embargo, en salud se requiere una formación fuerte porque no es fácil proyectar un hospital con la complejidad funcional y tecnológica que tiene”, explica Font en una charla con ARQ.

La idea de que la calidad espacial quedaba supeditada a una funcionalidad de extrema rigidez era uno de los conceptos que alimentaba ese debate ya obsoleto. “La especialización llevó a hacer productos que parecían fábricas- interviene Javier Sartorio-. En los concursos de los años 70 para el área pública se impuso un modelo de hospital sistémico que desde cierto punto de vista fue un aporte, porque puso en claro que un hospital no es igual a otro edificio y debía tener diferenciadas las circulaciones, además de cierta flexibilidad y homogeneidad. Pero lo que sucedió es que los proyectos eran como esquemas que no tenían en cuenta el lugar, el emplazamiento, el clima o la ciudad. Estaban pensados para crecer hasta el infinito, incluso la gente se desorienta dentro del edificio”.

Nota AFS Arquitectos, ARQ Clarín, Sole Comunicaciones, Página 12

TUCUMÁN. El Hospital Privado es parte de un proceso de descentralización. Ocupará un predio de 6 hectáreas en las afueras de la ciudad.

En cuanto a la calidad de los edificios de salud en el ámbito de la medicina privada, un sector que nunca acudió a concursos públicos, los arquitectos explican que fueron los gerentes quienes empezaron a darse cuenta de que los proyectos que encargaban nacían mal concebidos y que necesitaban profesionales especializados. Luego, el usuario fue advirtiendo una diferencia en el recurso físico bien concebido espacial y funcionalmente, y eso marcó una competencia fuerte entre los prestadores.

“El cambio más poderoso, ahora en marcha, es el pasaje hacia lo ambulatorio. Antes, casi todas las cirugías requerían internación, ahora las intervenciones son mínimamente invasivas y permiten que el paciente se pueda retirar a las pocas horas”, aseguran los especialistas. Esta evolución impacta directamente en el recurso físico: “El edificio es más complejo, más grande y con más tecnología para atender una mayor complejidad médica. Mientras que la internación tiende a reducirse, los sectores de diagnóstico crecen”, puntualiza Font.

Desde su experiencia, los proyectistas aseguran que actualmente funciona bien un esquema con la internación en altura porque “es como una hotelería, pero tampoco hay que exagerar sino buscar un punto de equilibrio, que está alrededor de los 7 u 8 pisos. Hay un ahorro en el recorrido de cañerías importante”.

La evolución tipológica tiene su inicio en los hospitales pabellonales de finales del siglo XIX y principios del XX, que corresponde a la mayoría de los hospitales construidos en Argentina. Por entonces, los distintos pabellones resolvían eficientemente la internación separando las enferme- dades en diferentes edificios con un concepto infectológico, siempre rodeados de jardines y patios. “Esta tipología tiene como gran ventaja la posibilidad de crecer y de reconvertir áreas. Después vinieron los modelos más compactos; como el caso del Hospital Fernández.

“Los edificios en altura andan bien en manzanas completas, pero los privados no las tienen y tampoco el dinero para hacer una inversión toda junta. Por eso aparece un modelo muy argentino como el del Sanatorio Finochietto, donde hay que arreglarse entre medianeras; y el edificio crece tomando lotes contiguos y sorteando algún edificio que queda en medio”, aporta Sartorio. Y agrega: “Uno de los primeros edificios que combinó estas condiciones muy hábilmente fue la Fundación Favaloro, se fue en altura pero logró tener una diferenciación de las partes que lo hacen fácil de actualizar y reciclar”.

Nota AFS Arquitectos, ARQ Clarín, Sole Comunicaciones, Página 13

Para todo proyectista de salud, es fundamental conocer el flujo y estudiar bien cada servicio para reducir el tiempo en el movimiento de los profesionales, y lograr que el paciente pueda orientarse con claridad. En este punto, Fioressi destaca que el proceso se debe estudiar de manera interdisciplinaria y junto con los equipos médicos en su calidad de usuarios.

Los sectores exclusivos para el personal de la salud se parecen bastante a las nuevas oficinas, en el sentido que promueven espacios de trabajo en equipo. Los sistemas internacionales de acreditación de calidad en salud que apuntan a que al paciente se lo trate con un enfoque holístico, lo cual requiere de espacios en los que los profesionales interactúen entre sí. “En definitiva, el foco de la actividad siempre ha sido responder a las cambiantes necesidades de la atención de salud, en los diferentes escenarios y en los distintos tiempos, con una propuesta de diseño que contribuya funcional y espacialmente a la finalidad del edificio médico”, concluyen los especialistas, que también promueven el trabajo en conjunto puertas adentro. El equipo se completa con los asesores (con la necesidad de actualización tecnológica permanente) y el cliente que define sus objetivos y estrategias.

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Diario: ARQ Clarín
Fecha de publicación: 03 de Julio de 2018.

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