MRA+A ESTRENA NUEVA CASA Y REFUNDA EL ESTUDIO

El tradicional estudio argentino estrena oficinas en Vicente López. Una apuesta estratégica que incluye refundar la marca y mucho más.

MRA+A ARQ Clarín, Tapa
Editorial ARQ Clarín, por Berto González Montaner - Editor General

Evolucionar junto a la teconología demanda nuevos lenguajes

El tradicional estudio se mudará a Docks Al Río en Vicente López, una obra con la que dicen sentirse identificados. Detalles de una nueva etapa en la que intentarán potenciar su rica trayectoria.

Por Paula Baldo

El estudio MRA+A dejará su antiguo piso de la calle Solís para instalarse en Docks Al Río, en la costa de Vicente López. A ocho años de la partida de Mario Roberto Álvarez, esta mudanza adquiere un sentido fuertemente simbólico: capitalizar la sólida trayectoria que el estudio supo cimentar y posicionarse como oficina de arquitectura global.

MRA+A, ARQ Clarín, Página 16

Para lograrlo, Mario Roberto Álvarez (hijo), Hernán Bernabó y Fernando Sabatini, los socios actuales de MRA+A, consideran que ya es tiempo de cortar algunos lazos con el pasado y mirar hacia adelante. “Desde hace 80 años, nos caracterizamos por generar arquitectura ligada a la tecnología y a la evolución del mundo, desde unas oficinas que tenían una gran historia afectiva, pero sin ninguna conexión formal /temporal con lo que producíamos. Es decir, éramos, pero no parecíamos”, señala Sabatini. La localización del estudio en el edificio de Solís 370 era estratégica hace 60 años por estar muy cerca del Centro. Ahora, trabajar a tres cuadras del Congreso y a 6 de la Avenida 9 de Julio es un problema: “Las frecuentes manifestaciones y cortes de tránsito implican una pérdida de tiempo y recursos, y complica la interacción con clientes y asesores”, lamentan.

Por otro lado, el espacio compartimentado que ofrece un edificio de la década del 30 no se ajusta a la necesidad de interacción entre colaboradores en un estudio moderno.  En las oficinas del conjunto Docks Al Río, a las que MRA+A se mudará cuando finalice la obra, se presenta la oportunidad de ocupar un edificio diseñado por el mismo estudio. “Será un ámbito con el cual nos sentiremos conectados e identificados. Esta nueva etapa cierra el círculo de los inicios del estudio pero, a la vez, abre un nuevo capítulo, un bucle de futuro continuo”, se entusiasma Sabatini. Y amplía: “Docks Al Río cuenta con los más altos estándares tecnológicos para el desarrollo de nuestro trabajo profesional, con la calidad de vida y de sustentabilidad que estarán en línea con lo que pensamos y hacemos”. 

MRA+A, ARQ Clarín, Página 17

Esta apuesta por “reinvertir fuerte pese a la coyuntura”, ubica a los tres socios actuales del estudio en una misma posición enfocada en el largo plazo. “Significa creer firmemente en nuestro estudio, en nosotros, en nuestros clientes, en nuestra gente”, comparten. También están apostando a la nueva generación de la “familia MRA+A” que se incorpora al estudio: Jerónimo Álvarez, Federico y Guido Bernabó, Pablo Rivanera y Azul Castelli (prima de Sabatini).

Esta movida también los consolida como un estudio nacional de proyección global, sobre la base de las experiencias profesionales con estudios del exterior.  El complejo Al Río se encuentra frente al parque del Vial Costero y el Río de la Plata, hacia el Este. Del otro lado, la avenida del Libertador marca un borde con el área central, los servicios y medios de transporte. El acceso al edificio se genera a través de una plaza rodeada de locales gastronómicos con expansiones a ese espacio público.

Desde allí, un sistema de escaleras mecánicas y ascensores conducen a una calle peatonal elevada seis metros respecto a la avenida. A lo largo de ella se desarrolla el edificio de 160 metros de longitud. El conjunto posee un zócalo comercial en planta baja y está compuesto por cuatro bloques de tres pisos de oficinas cada uno. Esta configuración permite una flexibilidad de uso, generando unidades que van desde el módulo básico de 150 m2 hasta 600 m2. Los núcleos pueden servir o dividir los flujos de acceso a una misma oficina según la agrupación de módulos.

“Optamos por un desarrollo formal que fragmenta la longitud del edificio mediante un sistema de balcones y parasoles que se insertan al volumen como una U gigante”, describe Sabatini. La estructura metálica fue resuelta con elementos horizontales para que, desde los balcones, se desarrollen plantas con diversa floración y color en cada uno de los módulos.

Las oficinas de MRA+A están en el cuarto núcleo, el más cercano al río, en el último piso. Abarcan tres módulos de 150 m2, de los cuales ocuparán dos ahora y el tercero se sumará en caso de ser necesitar una expansión futura. El espacio de trabajo se desarrolla en una planta libre con capacidad para 24 puestos conectados directamente a seis oficinas privadas para socios y colaboradores jerárquicos. Una ventana de 30 metros de largo por 2,70 metros de altura les permitirá disfrutar de la luz natural y vistas hacia el verde y el río.

“La sala de reuniones se pensó como tal, pero también como un área de trabajo donde podremos mostrar digitalmente nuevas propuestas a nuestros clientes y ver los proyectos in house pudiendo corregir y dibujar sobre la pantalla”, adelantan.  La conectividad se verá fortalecida con equipos que les permitirán, mediante una red interna de gran capacidad de ancho de banda, genera un modelo colaborativo basado en la nube BIM. La idea es trabajar en simultáneo y en tiempo real un mismo proyecto desde el estudio con asesores, oficinas técnicas o estudios asociados en el exterior.

Para Sabatini, el nuevo espacio de trabajo abierto facilitará lateralizar ideas “generando un círculo virtuoso de inclusión que no se agota en el interior de un ámbito de trabajo”.

En ese sentido, el estudio aspira a calificar como Empresa B (incluye en su estatuto objetivos sociales y ambientales). “Seremos el primer estudio del país que utilizará el poder del mercado para dar soluciones concretas a temas de interés social y ambiental”, anuncian. Además de certificar bajo el protocolo LEED las nuevas oficinas, el estudio apunta a una “reducción drástica del uso del papel” utilizando dispositivos que permiten el diseño y la edición de archivos a mano alzada en tiempo real. También sumarán una impresora 3D para generar maquetas de entorno y estudiar la inserción de proyectos.

SOCIEDAD RURAL ARGENTINA

La nueva sede reúne oficinas y laboratorios. Y ofrece oficinas a empresas del sector.

Oficinas en Palermo sin sacar los pies del campo

El proyecto surge de la necesidad logística de Sociedad Rural Argentina (SRA) por unificar sus funciones en un único ámbito. La entidad creada en 1866 tiene su área administrativa en la tradicional sede de la calle Florida al 400 y su área de investigación y laboratorios en un anexo del predio ferial de La Rural.

MRA+A, ARQ Clarín, Página 19

La desarrolladora RED buscaba el equilibrio entre las necesidades de la entidad y la generación de metros de alfombra de venta que apalancaran económicamente el éxito del proyecto. Comenzamos entonces por generar un programa de necesidades que definiera la superficie que necesitaba la SRA.

Trabajamos juntos durante con las distintas áreas de esta entidad, sumergiéndonos en temas diversos que iban desde los lay out administrativos/ ejecutivos hasta los científicos y laboratorios genéticos.

Esta estrategia nos permitió cerrar con éxito el proyecto y disipar los temores que siempre generan los cambios. Algo lógico para un organismo creado en el Siglo 19 que dará sin escalas un gran salto al Siglo 21.

No obstante su apariencia, un volumen edilicio unitario, el proyecto de “La Rural” es en realidad dos edificios en uno. Por un lado, se encuentra el área de la SRA propiamente dicha, con hall y circulaciones verticales propias generadas en la mayor pisada posible (FOS). Se crea así un basamento de 950 m2, que generará estratégicamente el menor movimiento vertical posible (dos niveles) para las funciones administrativas y los laboratorios.

Para las áreas ejecutivas jerárquicas y de menor superficie, se tomaron dos pisos del volumen emergente del basamento, 580 m2. Todo el conjunto SRA confluye a la vez en un área verde, una terraza jardín de 700 m2 sobre el basamento que cierra como factor común el conjunto de funciones de esta institución. Aporta calidad de vida para sus usuarios pensando en las nuevas formas de trabajo actuales y futuras. 

El resto del edificio (8.320 m2) se destina entonces a la comercialización de alfombra para oficinas en pisos completos o particionados. El nicho es, sin dudas, personas o empresas relacionadas con la actividad rural. El edificio “La Rural” se convierte en la pieza clave, el nexo entre el predio ferial y la institución, cerrando en síntesis un círculo virtuoso.

Respecto al desarrollo formal, generamos una imagen icónica donde la SRA, ubicada en el basamento, abrazara una pieza filosa e imponente. El edificio representa claramente al campo, un arado que abre la tierra y el futuro.

CENTRO EMPRESARIAL LIBERTADOR

La mega torre de oficinas libera una plaza sobre el eje de Libertador.

Un remate para la futura urbanización del Tiro Federal

El edificio de oficinas AAA está ubicado en la manzana de Avenida del Libertador y las calles Manuela Pedraza, Arribeños y Juana Azurduy, en Belgrano. La torre se aleja 52 metros de la línea oficial para liberar una gran plaza a la ciudad y produce un círculo virtuoso que realza el proyecto. A su vez, en su desarrollo en altura, la torre se relaciona con su entorno a partir de un gesto formal: el desplazamiento del volumen superior justo a la altura del tejido de Avenida del Libertador.

El acceso peatonal principal se produce desde la plaza. Mientras que el de servicio, carga y descarga se ubicó por la calle Arribeños. En Juana Azurduy se ubicaron cuatro rampas vehiculares que conectan con los subsuelos de estacionamiento. Se proyectaron de manera tal que, en sus horas pico, puedan ser reversibles. El ingreso de los ciclistas se producirá por calle Azurduy junto a rampa de acceso vehicular pero totalmente separada de la misma. Adyacente a la misma los espacios para guardado de bicicletas, cumplimentando las normas LEED y los sanitarios y vestuarios para ciclistas hombres y mujeres.

Sobre la calle Azurduy se desarrollaron dos edificios complementarios. Uno de los cuales en su planta baja tiene previsto un auditorio/sum con acceso desde el lobby o, eventualmente, desde la calle. La planta baja se complementa con jardines parquizados.

Los sectores destinados a oficinas tendrán en las fachadas un cerramiento tipo muro cortina. La modulación de la fachada, de 1,22m de eje a eje de parantes verticales, está en relación con la modulación de las plantas libres de oficinas (cielo rasos). De manera tal que cada dos módulos en carpintería se pueda instalar un tabique coincidiendo con las juntas del cielo raso.

El muro cortina está compuesto por dos tipos de vidrio, uno oscuro y otro claro, totalmente incoloro. Para acentuar su diferencia, el oscuro se instala sobre sobre un sistema de carpinterías plano y el vidrio claro, sobre una superficie de planos inclinados, de diferentes ángulos y con diferencias de salientes respecto al plano de la fachada formando una “fachada diamantada”. Se manifiesta como un cuerpo cerrado y saliente a partir del piso 10º en las fachadas sobre Libertador y Manuela Pedraza.

El partido adoptado de un núcleo recostado sobre el lateral oeste y plantas libres, permite además de una buena iluminación exterior, una muy buena flexibilidad de uso. Además del núcleo principal, se previó un núcleo secundario ubicado en el centro de la planta libre de oficinas que contiene un ascensor VIP, una escalera de escape, sanitarios y plenos para instalaciones destinadas al uso de los locatarios

WORKO

En un gesto simple y contundente, el edificio arma una gran vela de vidrio.

Una cuña abre una plaza entre la autopista y el barrio

El predio de 7.300 m2 de superficie, apto para generar 44.236 m2 sobre nivel cero, con una estimación de 4.000 usuarios y 740 cocheras, propone un gran desafío donde la arquitectura, por su escala, roza lo urbano.

Bajo esa lógica, la huella que genera el Código (4.200 m2) se planteó en una figura rectangular con un frente curvado hacia la autopista Panamericana, pero volcado completamente hacia la calle del borde Norte (Mariano Moreno). De esa manera se generan dos efectos. El primero, una gran permeabilidad y oxígeno a partir de una gran plaza de 100 metros de longitud que permitirá fundirse con la gran arboleda de las calles que están por detrás de la autopista. En segundo término, se genera una gran perspectiva desde la dirección Sur, donde juega la presencia del edifico con sus 10 alturas, el verde y el tejido urbano existente , a la vez que funcionalmente permite un gran desahogo para la llegada y salida de los usuarios del edificio ya sea peatonalmente, con autos o combis.

Esta propuesta juega un contrapunto con el lado Norte, ya que a 200 metros se encuentra el Shopping Unicenter cuya escala, fuera de cualquier parámetro urbano, absorbe como un agujero negro todo el entorno a su alrededor.

En cuanto al funcionamiento del edificio, la planta baja plantea un hall de doble altura. Ese espacio es absorbido a la vez por dos niveles de estacionamientos y un gran área comercial y gastronómica para abastecer las necesidades de los usuarios. Este esquema casi de basamento apunta a obtener vistas largas a partir del primer nivel de oficinas. 

Las plantas tipo plantean un núcleo central con dos zonas de ascensores, una baja y una alta. Este esquema apunta a movilizar con eficiencia y con óptimos niveles de espera la gran cantidad de ocupantes que tendrá el edificio (unas 4.000 personas).

Formalmente, el edificio propone una definición clara y de un solo gesto, explotar el plano generado como una gran vela de muro cortina levitando en el espacio.


Diario: ARQ Clarín
Fecha de publicación:  26 de Noviembre de 2019.

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